20/02/2026
La Formación Profesional ha alcanzado un punto de inflexión histórico en España, consolidándose como uno de los pilares estratégicos del sistema educativo y del desarrollo económico. Así lo refleja la presentación del informe La situación de la Formación Profesional en España 2024-2025, elaborada por la Fundación para la Calidad e Innovación de la Formación y el Empleo (CIFE) y celebrada en la sede de la CEOE en Madrid, donde la secretaria general de Formación Profesional, Esther Monterrubio, subrayó que este modelo formativo se ha convertido en un sistema “estable generador de talento”, capaz de responder a las necesidades reales del mercado laboral y de impulsar la competitividad empresarial.
El crecimiento del sistema en los últimos años ha sido especialmente significativo y sostenido. La inversión pública acumulada superior a los 7.000 millones de euros ha permitido crear más de 400.000 nuevas plazas, elevando el número total de estudiantes hasta alcanzar los 1,2 millones. Este incremento no solo evidencia una mayor demanda social por estas enseñanzas, sino también un cambio de percepción hacia una opción formativa cada vez más valorada por su empleabilidad, su carácter práctico y su conexión directa con los sectores productivos.
Sin embargo, el aumento de la oferta plantea nuevos desafíos. Desde la Secretaría General de Formación Profesional se insiste en la necesidad de preservar la calidad como condición imprescindible para el crecimiento. En un contexto de expansión del sistema, incluida la oferta privada, resulta esencial garantizar estándares homogéneos en evaluación, equipamientos, tecnología, formación en empresa y sistemas de tutorización, con el objetivo de mantener el valor de las titulaciones y reforzar la confianza del tejido empresarial en los perfiles formados.
Junto a la calidad, el informe identifica otros dos grandes retos estratégicos que requieren una gobernanza compartida y corresponsabilidad institucional y empresarial: la implicación efectiva de las pequeñas y medianas empresas en la formación en el entorno laboral y el refuerzo de los sistemas de orientación y acompañamiento a lo largo de toda la trayectoria formativa y profesional. Las pymes, que constituyen la base del tejido productivo español, están desempeñando un papel clave en el desarrollo del modelo dual, si bien su participación exige marcos estables que faciliten la planificación, apoyos tutoriales adecuados y procedimientos administrativos ágiles y sencillos.
La implantación generalizada de la Formación Profesional Dual, ya extendida al conjunto del sistema, se configura como uno de los principales elementos de motivación para el alumnado y como una inversión estratégica para las empresas, que pueden participar activamente en la cualificación de futuros profesionales ajustados a sus necesidades. En este sentido, se destaca la importancia de que los estudiantes aprovechen plenamente los itinerarios formativos modulables y acumulables, que permiten construir trayectorias flexibles y adaptadas a los cambios del mercado de trabajo.
La modernización de los centros y la incorporación de entornos de aprendizaje conectados con la tecnología real de los sectores productivos constituyen otro de los ejes fundamentales de transformación. La digitalización se ha consolidado como un pilar transversal del sistema, materializado en la creación de más de 1.400 aulas de Tecnología Aplicada (ATECA) y en el desarrollo de la red de Centros de Excelencia, concebidos como motores de innovación metodológica y tecnológica y como espacios de colaboración directa con las empresas para la transferencia de conocimiento al conjunto de los centros.
A estos desafíos estructurales se suman otros de carácter social que condicionan el aprovechamiento pleno del potencial del sistema, como la reducción de las brechas territoriales, digitales y de género. El objetivo es garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso y en los resultados, optimizando el talento disponible y favoreciendo una formación inclusiva y equilibrada en todo el territorio.
El actual escenario sitúa a la Formación Profesional en una posición estratégica dentro del sistema educativo y del modelo productivo español. Su consolidación como vía formativa de prestigio, su creciente alineación con las necesidades empresariales y su capacidad para ofrecer itinerarios flexibles a lo largo de la vida configuran un modelo en expansión que, más allá de su dimensión educativa, se presenta como una herramienta clave para la cohesión social, la transformación digital y la competitividad económica del país.