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La secretaria general de Formación Profesional destaca en Santander la inversión de 96,7 millones en la FP cántabra

07/05/2026

La secretaria general de Formación Profesional destaca en Santander la inversión de 96,7 millones en la FP cántabra

Esther Monterrubio visita el CIFP Número 1 de Santander, centro integrado en la Red Estatal de Centros de Excelencia, para subrayar el papel de estas enseñanzas en la innovación, la empleabilidad y el desarrollo económico de Cantabria.

La Formación Profesional se consolida como una de las principales líneas de transformación del sistema educativo y productivo en Cantabria. La secretaria general de Formación Profesional del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, Esther Monterrubio, visitó este miércoles el CIFP Número 1 de Santander, acompañada por el delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, para destacar el impacto de la inversión estatal en estas enseñanzas. Desde 2018, el Gobierno de España ha destinado 96,7 millones de euros a la FP en la comunidad autónoma, una financiación que ha permitido crear cerca de 5.000 nuevas plazas formativas.

La visita al centro santanderino tuvo un marcado carácter educativo y estratégico. Monterrubio defendió que la inversión en Formación Profesional debe entenderse como una apuesta de largo recorrido, vinculada no solo a la cualificación de los jóvenes, sino también al desarrollo económico, al bienestar social y a la generación de oportunidades laborales. En este sentido, recordó que el Gobierno de España ha destinado más de 7.400 millones de euros al impulso de la FP en el conjunto del país desde 2018.

“La Formación Profesional tiene hoy un papel fundamental para el desarrollo de una región, de una comunidad y del país”, señaló la secretaria general durante su visita. Su intervención situó a la FP en el centro del debate educativo actual: ya no como una vía secundaria o alternativa, sino como un itinerario formativo de alto valor, directamente conectado con las necesidades reales del tejido productivo.

Uno de los elementos centrales de la visita fue la referencia a la nueva Ley de Formación Profesional, presentada por Monterrubio como un punto de inflexión en la ordenación de estas enseñanzas. La norma ha reforzado un modelo más flexible, modular y vinculado a las empresas, con capacidad para responder tanto a la formación inicial del alumnado joven como a los procesos de recualificación de personas trabajadoras. Según la secretaria general, que la FP cuente con una ley propia evidencia “la singularidad y la importancia” de estas enseñanzas para el futuro del país.

El CIFP Número 1 de Santander ejemplifica esa nueva orientación. El centro forma parte desde 2022 de la Red Estatal de Centros de Excelencia de Formación Profesional y cuenta con alrededor de 1.000 alumnos y alumnas matriculados en distintas enseñanzas de FP. Su incorporación a esta red lo sitúa como un referente en innovación aplicada, transferencia de conocimiento y colaboración con sectores productivos estratégicos.

El centro ha recibido más de 1,7 millones de euros vinculados a la Red Estatal de Centros de Excelencia. Estos recursos se han orientado a proyectos relacionados con movilidad sostenible, hidrógeno verde, inteligencia artificial aplicada a procesos industriales, digitalización y nuevas metodologías de aprendizaje. Son ámbitos que reflejan una tendencia clara: la Formación Profesional avanza hacia perfiles técnicos cada vez más especializados, capaces de responder a los retos de la transición ecológica, la transformación digital y la modernización industrial.

Durante el recorrido por las instalaciones, Monterrubio conoció distintos proyectos de innovación y experiencias formativas desarrolladas por el centro. También puso en valor el papel del profesorado y de los equipos directivos, al considerar que la excelencia educativa no depende únicamente de la dotación económica, sino también de la implicación profesional de quienes diseñan, organizan y acompañan los procesos de aprendizaje.

En esa línea, la secretaria general subrayó que los centros de excelencia no deben entenderse como espacios aislados, sino como nodos capaces de irradiar innovación al conjunto del sistema. La finalidad es que las buenas prácticas, los recursos tecnológicos, las metodologías activas y la colaboración con empresas puedan transferirse a otros centros de Formación Profesional de la región.

La visita también incorporó una dimensión social. Monterrubio destacó el testimonio de estudiantes para quienes la FP ha supuesto una oportunidad formativa, profesional y personal. Esta idea conecta con uno de los principales cambios de percepción que atraviesa actualmente la Formación Profesional: su creciente reconocimiento como vía eficaz para mejorar la empleabilidad, acceder a sectores emergentes y construir trayectorias profesionales sólidas.

Por su parte, el delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, defendió que el Ejecutivo central ha realizado una “apuesta estratégica” por estas enseñanzas y afirmó que no ha habido una inversión semejante en FP en la historia democrática reciente. Casares insistió, además, en que el objetivo es que la Formación Profesional “deje de ser un descarte y sea una elección” para miles de jóvenes en Cantabria y en el conjunto de España.

La afirmación apunta a uno de los grandes retos del sistema educativo: mejorar la orientación académica y profesional para que el alumnado conozca con rigor las posibilidades reales de la FP. En un contexto marcado por la demanda de perfiles técnicos, la automatización de procesos, la digitalización empresarial y la necesidad de cualificación permanente, estas enseñanzas se han convertido en una pieza clave para conectar educación, empleo e innovación.

Cantabria, con la creación de nuevas plazas y el refuerzo de centros como el CIFP Número 1 de Santander, se incorpora a esta dinámica de transformación. La inversión pública no solo amplía la oferta formativa, sino que permite adaptar talleres, laboratorios, equipamientos y metodologías a los estándares que exige el mercado laboral actual.

El reto, a partir de ahora, será consolidar esa expansión con una planificación ajustada a las necesidades del territorio, reforzar la colaboración con las empresas y garantizar que la Formación Profesional siga ganando prestigio social. En esa evolución, centros como el CIFP Número 1 de Santander están llamados a desempeñar un papel decisivo en la construcción de una FP cántabra más innovadora, flexible y vinculada al futuro productivo de la región.

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